Benito o el angustiante aleteo de las mariposas(4)
No lo encontré y comencé a
pensar que lo que no está en la Web, no existe. No existe nada que no podamos
ver, fotografiar, publicar, a cambio de eso existe todo lo que se puede crear
en la pantalla, sea cierto o no cierto (no quiero decir mentira). Tanta
realidad virtual me abrumó y mi cerebro comenzó a crear palpitaciones súbitas, temblores
y un miedo extremo al exterior, yo solo quería vivir en las pantallas. Luego de
esos temblores creo que me “descorporicé”, me convertí en la virtualidad misma.
Duró lo que demoró mi familia en venir a buscarme, entrar al departamento con
ayuda del portero del edificio y llevarme a un instituto de salud mental.
Absurdo nombre: salud mental.
Pastillas de todos colores,
eso me gustaba mucho. Me divertían los colores, el modo en que rodaban en la
palma de mi mano y los destellos rojos. Tomé todo lo que me dieron, cuando las
fueron quitando, logré sobornar a un asistente del médico director, con dinero
y otros artilugios.
Estaba tan bien, estoy tan
bien, que van a evaluar mi salida. Lo acaba de anunciar el mencionado ayudante.
- - Mañana tenés sesión con el director y el resto
de la junta médica.

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