La batalla Final o el angustiante aleteo de las mariposas (5)
Y me teñí el cabello de plateado y violeta.
¿Quién es sino un fantasma
el que toma mi mano?
anduvimos vagando
y miramos al cielo
con hambre de saber
cuántas
estrellas locas
nos guiñaban sus ojos.
En esto iba pensando cuando un hombre de patillas setentistas, me preguntó:
- Disculpe señorita, pero creo que nos conocemos.
Sí, era Benito, un poco más viejo, apoyado en su
gastado trípode. Me dije a mi misma, es cierto, es
indudable, anda un gato travieso rondando el universo.

Comentarios
Publicar un comentario