Benito o el angustiante aleteo de las mariposas(2)
Tres años después volví al
Majorelle. Había tenido una jornada intensa, me dolía el cuerpo de tanto
caminar para hacer las fotografías en medio del calor. Me senté en los jardines
del hotel y pedí una copa de vino tinto, al que soy afecta desde que descubrí
sus influjos antioxidantes. Me acerqué al memorial con mi copa de vino en la
mano, ahí estaba Benito, de espaldas, con su mano izquierda apoyada en el
trípode, con la derecha sostenía una cámara vieja y pesada. Sin darse vuelta
para mirarme dijo:
- - Perdí la pierna derecha por correr detrás de
una mariposa.
La chica de rojo estaba a su
lado.
- - No le haga caso - dijo ella, en otro idioma –
lo que ha perdido es la razón.
Una mariposa, se apoyó sobre
una de las esquinas del memorial y Benito la enfocó con la cámara, disparó. La
mariposa se asustó y se perdió en el jardín, Benito fue tras ella y la chica de
rojo detrás de Benito, gritando su nombre.

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