Epígono. Cerca de la batalla final.






Me acerco en silencio,
más allá, la indiferencia las describe.
Las aplasto, mientras

Claudia Montenegro

El poema me hizo sentir peor. Por eso como dije antes, me dediqué durante siete días a numerar las hormigas. 
Elegí siete, porque es un número bíblico y algo debe de tener. Eso pensé en mi inocencia. 
El tema de los números fue lo que hizo se desate la batalla final. Cuántas hormigas conté en esos siete días? 77.777. Sí, aunque cueste creerlo. ¿Se podría decir que eso no tiene un significado oculto? y no hablo del chip de las vacunas COVID, que se relaciona con el 19, ni de las pirámides que parece que se relacionan con el número 11. No, hablo del 7. 
Sin embargo la batalla final no la desató el 7 en exclusividad, fueron los números en su totalidad y la procedencia de ellos, que se unía inexorablemente a Benito.
Benito de nuevo, los números, oriente, el caos, las mariposas y el fantasma, que si bien no volvió, influyó en la batalla. 
Por qué final? Porque de esa batalla se sale vivo, muerto o también puede ser averiado. Averiada en mi caso...

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