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Mostrando entradas de octubre, 2023

Caos o el angustiante aleteo de las mariposas

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Caos El mundo no sigue las cuerdas del reloj, hay un gato travieso, rondando el universo. Ni la música suena ni mis ojos te miran, todo parece ser detrás de los telones. Arriba los actores  dejan caer las máscaras, en las sillas vacías han quedado las huellas. Antes no fue mejor y mañana es muy tarde. Claudia Montenegro. Seguir leyendo

Como el otro, este juego es infinito, o el angustiante aleteo de las mariposas.

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Luego de fotografiar mariposas y ponerles nombres, que como decía hablaban más de mi que de ellas, luego de haber dejado atrás a la ventana/pantalla/ventana y de no necesitar más las pastillas de los destellos rojos. Luego de haberme dado cuenta que la chica que seguía a Benito vestida de rojo, no era más que una mariposa herida, que buscaba su propio fantasma. Después de haber ahuyentado a mi fantasma, que al irse me robó las mejores sábanas, me di cuenta por fin que nada estaba en mis manos. Reaccioné de pronto y vi que la vida fluía como un río sin cauce. Rompí los puentes, me puse mis más cómodos zapatos y salí a la calle, de nuevo a la calle... Ajedrez I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiem...

¿Fotografiar mariposas para entenderlas?

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  Ido el fantasma me dediqué a fotografiar mariposas. Por supuesto que recordaba a Benito y a su chica de vestido rojo. Lo recordaba en aquel hotel de Marruecos y las mariposas eran una especie de estampa de ese momento, que yo no sabía bien por qué me inquietaba tanto. Tal vez por la persecución de la belleza. Cada foto llevó un nombre, más cercano a mí que a las mariposas. Espejo Sísifo Demasiado Simulacro Procesión Exilio I nnecesario Nostalgia Angustia  Seguir leyendo

Poema a mi fantasma o el angustiante aleteo de las mariposas

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Lo llamé para leerle el nuevo poema, se puso cómodo en el mejor sillón de la casa (podría haberse sentado en el aire, pero era pretencioso). Aclaré la voz y comencé a leer:  Fantasma: Un fantasma pequeño en el hueco de mi mano, me mira con las nubes  de sus ojos . Chiquito, tibio, bailarín, salta piruetas, envuelto  en diminuta sábana. No quiere que lo suelte, va conmigo al trabajo, a la cocina, Cuando duerme, recuesta su cabeza en mi almohada. Mi fantasma silba un tanguito mientras sueña. Es alegre y gruñe sino riman las palabras. Le gusta desayunar fuera de casa, la mermelada, la prefiere de uvas y que crujan las tostadas , Las olas las elige grandes. En verano se prueba caracoles  de sombrero y usa mis medias de bufandas. Me gusta preguntarle por el clima las noticias, la moda que se usa. No se enoja,  responde con voz suave: - ¿No ves? ¿No te das cuenta?  ¡Soy un fantasma! Se levantó, del mejor sillón de la casa, revoloteo su sábana, que además también ...

La noche o el angustiante aleteo de las mariposas

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Luego de caminar noctambula por la ciudad, de ver como los gatos aullaban a la luna y los perros corrían por los techos,  decidí tentar un poco al sueño, pero no pude. Cuando intenté dormir, tuve miedo que dejen de soñarme .   En la taza del insomnio, encontré un fantasma . Quién no tiene un pequeño fantasma debajo de la almohada ¿A quién no la sobresalta por las noches su fantasma de la almohada? A veces es mejor hacerse amiga del fantasma Escribir un poema al fantasma es un buen método para que se vaya  No le gustó el poema y se estuvo quejando por toda la casa, por suerte este fantasma no tenía grilletes en los tobillos, nunca había usado armadura. Era un fantasma latinoamericano. Después abandonó la queja y me desafió, dijo, en su idioma fantasmal:  -Podés hacerlo mejor. El último poema lo copiaste, sos un desastre. Hirió mi orgullo y me puse a escribir un poema que le dediqué, entre sus sábanas. Seguir leyendo

Noctámbulos o el angustiante aleteo de las mariposas (Poema Instagram)

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Noctámbulosámbulos o el angustiante aleteo de las mariposas   Y siguieron pasando cosas . ..Salí de noche, saqué fo tos, que colgué en los post de mi Instagram. Escribí un poco lo que sentía , solo un poco, y seguí buscando a Benito ya no en la Web, sino en l as calles . Encontré las sombras. Noctámbulos Tigre de la oscuridad, no tienes tregua.  Recuerdo alguna noche, en que incliné mi cuerpo, sobre tus tibias garras. Tigre cineasta, disfrutas proyectarme a los abismos de los ríos oscuros. No puedo arrancarte de mis sueños, tienes el cuerpo escrito a trozos de mi alma. Somos la noche insomne,  la misma carne, la misma piel,  hablando a las grietas de nuestra encrucijada. Claudia Montenegro Seguir leyendo

Frágiles o el angustiante aleteo de las mariposas (Poema Instagram)

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Y pasaron cosas...Una fue fundamental, el director del instituto de "salud mental" impidió que rompa en mi carrera la ventana/pantalla/ventana.   Lo que vino después es historia. En sentido estricto, es historia de Instagram. Pasado Fuimos la fruta entera sin conocer la angustia que acosaba este  mundo Fuimos música efímera y sonamos a notas como elefantes  muertos Inmolamos las alas y quemamos el tiempo colgados de las aspas de un ausente  molino No supimos cómo en un lugar interno se nos quebró la  voz Y en un mundo de otros fuimos la mariposa aleteando  el  olvido Seguir leyendo Claudia Montenegro

¿Por qué En la punta de la lengua?

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                    Escribir es mi oficio, buscar y encontrar las palabras es el hallazgo. Yo busco las mías, las que aparecen, las que a veces emergen desde la punta de la lengua.            Ojalá se transformen en quién las lee, ojalá puedas tocarlas con tus ojos y tus dedos, ojalá puedas olerlas y comerlas, para que se hagan tuyas y las transformes en otras.           Sería bueno que estas palabras puedan parir tigres, leones. conejos, plantas o lo que más te gusta. Gracias por visitarme. Claudia Montenegro

Benito o el angustiante aleteo de las mariposas (5)

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  El director del instituto de salud mental está de espaldas, la silueta se recorta a contraluz y la ventana es como, o es una pantalla. Tiene un traje negro y una bufanda o boa roja que le envuelve el cuello, debe ser invierno, es invierno. En la pantalla, ventana, pantalla, hay números plasmados: F 2.8, 1/150, 1/500 y F 11. A la derecha hay un cuadro de una mujer vestida de negro, con una flor de orquídea en el escote, a la izquierda el cuadro de una virgen, como no soy religiosa no la conozco. Otro cuadro dice RAW, pienso y encuentro la clave, el significado de todo esto, RAW: “ datos de imagen sin comprimir ni procesar que capta una cámara digital o los sensores de un escáner” . Somos datos sin procesar, soy una imagen captada por el ojo del universo. Proceso la imagen, el doctor se da vuelta y me mira. Es igual a Benito pero se que no es Benito, no tiene patillas largas y setentistas. El famoso aleteo de la mariposa. El proverbio chino: “El aleteo de las alas de una maripo...

Benito o el angustiante aleteo de las mariposas(4)

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  No lo encontré y comencé a pensar que lo que no está en la Web, no existe. No existe nada que no podamos ver, fotografiar, publicar, a cambio de eso existe todo lo que se puede crear en la pantalla, sea cierto o no cierto (no quiero decir mentira). Tanta realidad virtual me abrumó y mi cerebro comenzó a crear palpitaciones súbitas, temblores y un miedo extremo al exterior, yo solo quería vivir en las pantallas. Luego de esos temblores creo que me “descorporicé”, me convertí en la virtualidad misma. Duró lo que demoró mi familia en venir a buscarme, entrar al departamento con ayuda del portero del edificio y llevarme a un instituto de salud mental. Absurdo nombre: salud mental. Pastillas de todos colores, eso me gustaba mucho. Me divertían los colores, el modo en que rodaban en la palma de mi mano y los destellos rojos. Tomé todo lo que me dieron, cuando las fueron quitando, logré sobornar a un asistente del médico director, con dinero y otros artilugios. Estaba tan bien, esto...

Benito o el angustiante aleteo de las mariposas (3)

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       La vida de fotógrafa es algo solitaria, hace que una conozca gente por diversas partes del mundo, todas personas con las que cruzaba palabras un ratito. Después hoteles, bares y el estudio donde retoco mis fotos. Un día estás acá arrodillada en una escalinata de un desfile de modas y otra viendo con ojos aburridos a un par de idiotas que se enamoran obscenamente del dinero y te piden una foto con su cartera o un reloj de miles de euros.       Tal vez hubiera querido otra cosa para mí. Tal vez, me hubiera gustado parecerme a Benito, y andar detrás de la efímera belleza de una mariposa, pero para eso yo hubiera tenido que renunciar al dinero. Nunca quise renunciar al dinero, ni a tranquilidad que me causaba.      Benito se había metido en mi cabeza y en el ojo de mi lente, se había colado en mis pensamientos. ¿Quién era la chica de rojo que lo corría? ¿Por qué el trípode? ¿Qué hacía que cuando lo recordaba, sus piernas fueran t...

Benito o el angustiante aleteo de las mariposas(2)

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  A la mañana del día siguiente lo busqué en el desayuno, les pregunté a un grupo de colegas españoles. No lo habían visto. Tres años después volví al Majorelle. Había tenido una jornada intensa, me dolía el cuerpo de tanto caminar para hacer las fotografías en medio del calor. Me senté en los jardines del hotel y pedí una copa de vino tinto, al que soy afecta desde que descubrí sus influjos antioxidantes. Me acerqué al memorial con mi copa de vino en la mano, ahí estaba Benito, de espaldas, con su mano izquierda apoyada en el trípode, con la derecha sostenía una cámara vieja y pesada. Sin darse vuelta para mirarme dijo: -       -   Perdí la pierna derecha por correr detrás de una mariposa. La chica de rojo estaba a su lado. -       -   No le haga caso - dijo ella, en otro idioma – lo que ha perdido es la razón. Una mariposa, se apoyó sobre una de las esquinas del memorial y Benito la enfocó con la cámara, disparó. La mari...

Benito o el angustiante aleteo de las mariposas(1)

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Nunca me dijo donde nació. Hablaba un español con acentos diversos, sobre todo al decir su nombre: Benito. Era inquietante, nacido en los 50. Tampoco lo dijo, pero las patillas, lo delataban. Lo conocí en el jardín Majorelle, un hotel de Makaresh. Benito terminaba una entrevista con periodistas de una cadena de noticias y yo descansaba, luego de haber fotografiado un desfile de modas. Las mesas del desayuno estaban ocupadas, se acercó a la mía y pidió permiso para sentarse. Primero me pareció molesto. Creí que era un delirante, me contó que acababa de rechazar un contrato interesante para fotografiar zonas de conflicto. Ahora que llegan los recuerdos pienso que solo habló él. Tal vez era argentino o uruguayo, no lo sé, se me ocurrió por el aire nostálgico que ponía al hablar. Dijo que en la fotografía hay que poseer el don de los pájaros, para girar el ojo de la cámara. Mientras tomaba el café, con la mano izquierda acariciaba el trípode que traía con él. -     ...